Al salir del tren

Cuando bajo del tren siempre, siempre,  miro al cielo…. limpio….

En un instante te darás cuenta de por que el Cid la bautizó como “La Clara”… y esa intensidad no te deja ver.

Pero ahí están torres de edificios de los años treinta y cuarenta. Robustos, elegantes dan la bienvenida al viajero mostrando sus torres . Templetes recargados que reflejan la luz y nos muestran todo su esplendor contrastando luces y sombras.

 

Y es que en Valencia,  “El sol te juzga sin piedad”

 

A la izquierda, más modesto, el instituto Luis Vives, antiguo colegio San Pablo, primer colegio de jesuitas en España, cuya construcción se llevó a cabo entre 1552 y 1566.

En la actualidad y junto a este edificio se produjeron las protestas que originaron “La Primavera Valenciana”, movimiento estudiantil contra los recortes y la devaluación de la calidad de la enseñanza.

 

AUN ASÍ TE ODIO Y QUIERO,

AMO EL AZUL DE TU CIELO

AUNQUE A VECES NO DEMUESTRE SU COLOR   (Revolver)

 

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Emoción ciclista: Calle de la Nave. (dedicado a Flor y a Silvia)

Veo continuamente grupos de ciclistas por la ciudad, precedidos de un guía, parando en los sitios recomendados y con escasas posibilidades de ver lo que no se explica, por eso: “No quería escribir sobre recorridos ciclistas”.

Pero el otro día Flor, hablaba de “lo bonita que es Valencia desde la bici” y para esta ciclista novel y para Silvia, ciclista experimentada, compartiré emociones ciclistas.

Esta es la primera. sam_5197

Vienes del Parterre, de ver árboles gigantes y, sin dejar el carril bici, entras en la estrecha calle de la Nave. El primer tramo es comercial, con terrazas, pero empiezas a notar cómo se estrecha la calle hasta que al llegar al cruce con Comedias,  donde se llega a la antigua Universidad y tomas conciencia de lo estrecha que es la calle, de lo poco que llega la luz.

Es un tramo corto que se abre enseguida a la Plaza del Patriarca, lo que produce una explosión de luz, que a mí, me sigue emocionando.

Hemos dejado a un lado la Universidad, en ella entraremos otro día. Hoy, ya estamos en la plaza. Llena de naranjos y con una fuente, construida en el año 1964, obra de Javier Goerlich y esculturas de y esculturas  de Octavio Vicent. En ella se representa la sabiduría escoltada por el que fue rector de la Universidad  Vicente Blasco García, (no confundir con el famoso escritor), el papa Alejandro VI  ( uno de los Borgia) y los Reyes Católicos.

Cuantos naranjos hay?  No lo sé. nunca me ha importado. Si es importante sentarse a su sombra y respirar el olor a azahar en primavera.

Si hacemos el recorrido con detenimiento, antes de llegar a esta explosión olfativa,  encontramos una curiosidad, una calle lateral, calle del Beato Juan de Ribera, encontramos este cartel “IGUALITARIO”.

No se si se prohíbe ensuciar la calle o no puedes circular estando sucio.Sea como sea, cuidado con la parada, es una calle territorio de los monopatines!!!!

En la plaza: Cuidado ciclistas!!! Este espacio lo ocupan familias con niños que viven en el centro!!! Circulemos con precaución!!!!

Y para circular seguro consulta la ordenanza de la sobre circulación. Resumen para ciclistas.

 

La historia bajo tus pies.

La primera vez que recuerdo haber pasado por la calle Hospital, llovía a cántaros. Iba con mi madre, que me había recogido de “mi cole”, en la Gran Vía. Todo era gris oscuro, el agua salida por las alcantarillas y había alguna que otra rata. Pasamos corriendo por una estrecha acera y viejos edificios casi en ruinas. Ahora el paisaje es totalmente diferente. Muchos de aquellos edificios han sido demolidos, otros rehabilitados.

En el inicio de la calle, tomada desde Guillem de Castro, en el Jardín del antiguo Hospital, encontramos un edificio pequeño que pasa casi desapercibido.

 

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Lápida conmemorativa

Es la iglesia/ermita de Santa Lucía, declara Monumento Histórico Artístico Nacional en 1963 y Bien de Interés Cultural en el 2007. En su fachada podemos encontrar una lápida que nos lo recuerda.

Curiosamente, para acceder al interior hay que bajar unos escalones.

El templo se terminó en 1511 siendo ampliado en el siglo XVIII en estilo neoclásico. Los retablos y pinturas son de los siglos XV y XVI y tienen gran valor artístico. Yo me quedo con el lienzo dedicado als “Sants de la Pedra”, San Addón y San Senent. No es por calidad artística, sino por qué para los ajenos son desconocidos y sin embargo aquí, son los patronos de más de 40 poblaciones Valencianas y hasta tienen un dicho popular:

“Reseu als Sants de la Pedra, tingueu-los contents en tot; que està la gorgereta en l’aire, i si apedrega, ens fot”.

“Rezar a los Santos de la Piedra, tenedlos contentos en todo; que está lloviznando, y si apedrea, nos jode”.

Volviendo al jardín, ocupa el solar del que fue el primer manicomio del Occidente medieval (1409), hasta que fue declarado Hospital General de 1512.

La especulación urbanística de los años 60, acabó con él, sólo se salvó la actual biblioteca del Hospital (parte de una de las enfermerías en crucero), la capilla del Capitulet, alguna portada antigua, basamentos de columnas… y poco más.

No tiene sentido mirar al pasado, pues ya no podemos recuperar el esplendor perdido.

La aventura, disfrutar del jardín, buscar los restos de la facultad de medicina, encontrar a Hipócrates y otras figuras ligadas al mundo de la medicina, reconstruir mentalmente, por las bases de las columnas las antiguas naves de cruceros, y disfrutar de los restos apilados, de las plantas y de la tranquilidad, rara en el centro de nuestra ciudad.

Mi verdadera propuesta consiste en sentarse al sol. En disfrutar de un café o un desayuno en la terraza de la cafetería del MUVIN (Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad), situado en un extremo del jardín y simplemente pasarse.

Ahí el suelo bajo tus pies alberga restos arqueológicos renacentistas, que cuentan mil historias desde la antigüedad, pasando por cuando fueron la “quadra del mal de siment” (sífilis), hasta nuestros días.

Quién sabe si en el silencio… no podremos escuchar mil historias….

Algo más que tomar café

 

Si, tomar un mercado antiguo y transformarlo en un espacio para la gastronomía, está de moda. Antes que los mercados de San Miguel y San Antón, abrió la puerta a esta transformación el Mercado de Colón de Valencia.

Para algunos capitolinos es un edificio precioso pero … para tomar “café pijo” o, como diría mi hijo “cafepiji”

Lo cierto es que que es un edificio modernista precioso, en el que se aprecian las

influencias de Gaudí y Domènech i Montaner, maestros con los que Mora, arquitecto del mercado,  compartió taller.

Lo más interesante es perderse en los detalles. Los mosaicos, las columnas, el techo al que le llueven rosas.

Metal y azulejo, la frialdad industrial y la calidez de la naturaleza… Definitivamente, no es sólo un lugar para tomar café o una copa o una tapa…

Con suerte, puedes disfrutar de eventos musicales gratuitos. Habitualmente el Festival de Jazz de Valencia realiza allí alguna Jam Session  y su efecto es increíble.

No es por la sonoridad, es por la magia del Jazz, de los temas clásicos como Love, SomerTime, Misty, So That y muchos otros que en este marco, transportan a otro tiempo, a una época con glamour. La música le hace brillar más , si es posible.

No te confundas lector. No parecen glamurosos, con ropa de playa, camisetas y con ESA EDAD. Grandes músicos con presente y futuro, que son capaces de transportarte sin ningún aderezo.

Y si quieres seguir en esa atmósfera magnifica y colorida , dentro de este universo del modernismo valenciano de cerámica, tencadís, altas columnas de capiteles floridos y color, mucho color, puedes visitar la Estación del Norte o el mercado Central, pero de camino, en la calle Cirilo Amorós 21, a escasos cinco minutos del Mercado de Colón,  encontrarás la Casa Ferrer.

Poco conocida, es probablemente el edificio modernista de más calidad que hay en Valencia. Constituye además la primera y única obra de su arquitecto, José Ferrer que ante la incomprensión que generó un diseño tan avanzado  decidió retirarse de el ejercicio activo de la arquitectura, antes que plegarse a las imposiciones “provincianas” de sus clientes. Su estilo está inspirado en la “Sezesion” austriaca y es una obra única en Valencia.